jueves, 21 de septiembre de 2017

EOOOOO, ¿HAY ALGUIEN?


¿Pedro?
Eh, Pedro. ¿Estás ahí?
¡¡¡Pedrooooooooooooooooo!!!
Mierda, parezco Penélope Cruz llamando a gritos a Almodóvar en aquella gala de los Oscar de infausto recuerdo. ¡Qué ridículo más grande, por Dios! Menuda histérica. Y Pe.
Eh, Pedro. Ahora en serio. ¿Dónde demonios estás, tío? A ver si iba en serio aquello que dijiste de dejarme tirado y montar otro blog.
Cabronazo. No lo has hecho, ¿verdad?
Sé que en ocasiones me he comportado como un capullo contigo; frío, distante, y tal vez, sólo tal vez, excesivamente sarcástico.
Pero lo he hecho por tu bien.
Créeme, es cierto. En ocasiones los escritores corréis el riesgo de caer en la autocomplacencia, y eso puede ser un problema ya que os aleja de la realidad. Por eso necesitáis a gente...bueno, quien dice gente dice blogs, como nosotros, dispuestos a deciros las verdades a la cara, aquello que nadie más se atreve por temor a heriros o ser víctimas de vuestra ira.
Por eso deberías estarme agradecido. Al mostrarme duro contigo has evitado caer en la relajación, y te he empujado a seguir esforzándote por sacar lo mejor de ti en cada proyecto que has emprendido.
Y hablando de proyectos, sé que estás muy metido en la redacción de tu primera novela. ¿Cómo va?
Imagino que estarás muy liado. Te conozco, y sé de tu obsesión cuando decides embarcarte en un proyecto.
Aún recuerdo los casi ocho meses que te tiraste para escribir tu primer libro de relatos. Y eso que la mayor parte de ellos ya estaban escritos desde mucho antes; la mayoría incluso ya los habías publicado en el blog, o sea, en mí.
Pero eso no fue suficiente para hacer un corta y pega, no. Tú querías mejorar cada pieza, pulirla hasta darle nuevo lustre. Por eso reescribiste hasta la extenuación, añadiste nuevas líneas y eliminaste otras. Habías mejorado como escritor en el año y pico que llevabas publicando en el blog y querías que esa mejora quedase reflejada en el producto final.
Me gusta. Me gusta que seas así de perfeccionista. Eso demuestra tu pasión por el oficio, y el respeto que le tienes a tus lectores.
Por eso entiendo que lleves meses trabajando a destajo en este nuevo proyecto, cuidando hasta el mínimo detalle, y que no vas a publicarla hasta que no estés 100% satisfecho con el resultado.
En fin, te dejo que sigas trabajando en ella.
Pero oye, una cosita: no te olvides de nosotros, ¿vale?

Un abrazo, tío.



jueves, 27 de julio de 2017

MASTER OF NONE: El triunfo de la buena televisión

Cartel original de la serie

En el tercer capítulo de la primera temporada de MASTER OF NONE, el cuarteto de amigos liderados por Dev (Aziz Ansari) permanece sentado frente al televisor dispuesto a disfrutar de la primera temporada de SHERLOCK, la prestigiosa serie de la BBC protagonizada por Benedict Cumberbatch y Martin Freeman.
En un momento dado, uno de los miembros del grupo le confiesa al resto: «Estamos viviendo la edad de oro de la televisión».
Comparto su opinión.

MASTER OF NONE ha sido uno de mis grandes descubrimientos en cuestión de series. La descubrí por casualidad, en uno de esos días en que, para matar el aburrimiento, curioseas por la web en busca de algo interesante que echarte a la mente.
Leí un artículo, poca cosa realmente, pero lo que leí me llamó tanto la atención que me empujó a dar el siguiente paso: ver la serie.
La serie —producida por Netflix—, ha sido escrita por el propio Ansari y su amigo, el también actor y guionista, Alan Yang. Ambos actores basan muchas de las tramas desplegadas a lo largo de la serie en sus propias experiencias como hijos de inmigrantes en una norteamérica multiétnica y multicultural.
Ansari, que además de co-creador de la serie se reserva el papel protagonista, interpreta a Dev Shav, un actor de origen hindú que intenta labrarse una carrera artística en la gran selva interpretativa de Nueva York.
El grupo de amigos de Dev lo completan Arnold (Eric Wareheim), Brian (Kelvin Yu) y Denise (Lena Waithe), a los que en determinados momentos de ambas temporadas se les irán sumando algunos personajes recurrentes como Rachel (Noël Wells), una de las primeras parejas románticas de Dev, y Francesca (Alessandra Mastronardi).
A lo largo de la serie podemos ver desfilar a importantes actores de la talla de Bobby Cannavale, Angela Bassett, Claire Danes y Noah Emmerich (imperdible el capítulo protagonizado por Danes y Emmerich en el que interpretan a un matrimonio inmerso en una profunda crisis de pareja y en el que acaba involucrado el pobre Dev. Su desenlace es de lo más absurdo y cómico).

Ya desde el primer capítulo de la serie noté que había dado con algo excepcional. Y es que MASTER OF NONE es algo más que una serie cómica, es puro cine.
Para empezar, la fotografía es realmente magnífica y la forma que tienen Ansiz y Yang de tratar los distintos temas que desfilan a lo largo de las dos temporadas me recordaron en muchos momentos al mejor Woody Allen. De hecho, los temas tratados en la serie no son muy diferentes de los tratados por el célebre director neoyorquino a lo largo de su prolífica y exitosa carrera: la religión, las relaciones de pareja, la amistad, el respeto a las tradiciones, el conflicto intergeneracional, etc.
A estos temas hay que sumar otros de cosecha propia, como la cuestión racial, el trato a las minorías, el acoso laboral, la homosexualidad y la comida; sobre todo la comida
Y es que en esta serie hay toneladas de comida, ya que Dev, su protagonista, es un amante de la buena mesa. No en vano, muchas de las tramas de la serie giran en torno a la pasión gastronómica de Dev. Incluso en un capítulo en concreto de la segunda temporada no duda en mostrar su pasión por las típicas tapas españolas. ¡Bravo por Dev!

Junto a Dev (Ansari) el otro personaje que mayor fascinación ha provocado en mí ha sido Arnold, uno de sus mejores amigos, interpretado por el genial Eric Wareheim.
He de decir que no conocía a Wareheim de antes, pero su magistral interpretación de Arnold ha sido bajo mi punto de vista uno de los grandes aciertos de la serie.
Arnold es un gigantón de algo más de dos metros de altura que es todo corazón y buen rollo, un tío con una visión de la vida un tanto infantil y despreocupada, que se bebe la vida a sorbos y para el que todo es juego y diversión, y, si no es divertido, sencillamente queda descartado.
Memorables son los diálogos que mantienen Dev y Arnold a lo largo de la serie, como memorable es el apodo que Arnold utiliza para dirigirse a su pequeño amigo: «Capi».
Dev y Arnold comparten idéntica pasión por el buen comer, la diversión y la atracción por el sexo opuesto, hasta el punto de que Arnold no duda en prestarse a su amigo como «sparring sentimental» ante una inminente cita de Dev con su amiga italiana.

Arnold y Dev, una entrañable pareja de amigos

Una de las curiosidades de la serie —y que he descubierto hace bien poco gracias a una entrevista concedida por Ansari al periódico El País— es que los actores que interpretan en la serie a los padres de Dev son los auténticos padres de Ansari.
Entrañables son las escenas en las que aparece el padre de Dev a lo largo de la serie: un cirujano de origen hindú que emigró a los Estados Unidos recién licenciado en medicina. Sus chistes malos y sus constantes salidas de tono son algo realmente encantador.


La segunda temporada de MASTER OF NONE comienza donde acabó la primera: con Dev viviendo su sueño de aprender a hacer pasta en el pequeño y encantador pueblecito transalpino de Módena, al norte de Italia.
Allí conoce a Francesca, una guapa italiana de la que se enamorará perdidamente y sobre la que recaerá buena parte del peso argumental de la segunda temporada de la serie, ofreciéndonos algunos de los momentos más intensos de la serie.
El episodio de apertura de la segunda temporada está grabado en blanco y negro, en un claro homenaje al cine italiano de los cincuenta y sesenta.
En este sentido hay que apuntar que las referencias al cine a lo largo de la serie son incontables, tanto en la primera como en la segunda temporada, siendo, a mi juicio, el Allen más neoyorquino el más imitado.

La serie es tan buena que me resulta difícil destacar algún episodio por encima del resto, ya que el nivel exhibido en las dos temporadas es altísimo. Sin embargo, sí me gustaría hacer una mención especial al episodio New York, I love you, de la segunda temporada, por lo osado y original de su propuesta.
El citado episodio lo componen una serie de historias y personajes al margen del reparto habitual, todos ellos con un sutil nexo que los une de manera magistral.
Comienza mostrándonos el día a día de Eddie, un conserje en un edificio de alto standing que, por su posición, se ve empujado a aceptar toda suerte de encargos a cual más absurdo, como el de encubrir una infidelidad a uno de los inquilinos del edificio o administrar una medicación a uno de los pájaros de otra de las inquilinas del inmueble.
La segunda historia nos muestra a Maya, una empleada sorda que trabaja en una tienda de barrio. El gran acierto de este tramo del episodio es que los creadores de la serie optaron por cortar el sonido por completo haciendo que el espectador consiga meterse en la piel de la protagonista y su entorno. Así, durante unos minutos no oímos absolutamente nada y todo lo que acontece en la pantalla nos llega a través de un único sentido: la vista, bien sea a través de los gestos de los protagonistas como de los subtítulos. Imperdible la escena de Maya y su novio en el interior de unos grandes almacenes; el diálogo que se establece entre ellos es de lo más cómico e hilarante que he visto en mucho tiempo.
El último segmento se centra en Samuel, un conductor de taxi de origen africano que comparte apartamento con un grupo de inmigrantes, africanos como él, en la ciudad de los rascacielos.
Lo extraordinario de este episodio es la manera, valiente y arriesgada, que tienen Ansari y Yang de mostrarnos los problemas del día a día de personajes poco convencionales, de esos a los que rara vez se les da protagonismo en la televisión, y que, a poco que indagues en sus vidas, enseguida te das cuenta que no son tan diferentes a ti; que también ellos ríen, lloran, aman y sienten como tú o como yo.

MASTER OF NONE es algo más que una serie cómica. Trata temas de una tremenda carga emocional, y lo hace de una manera muy elegante en todos los sentidos, con humor pero sin hacer burla gratuita.
A lo largo de los veinte episodios que conforman sus dos temporadas vemos cómo se abordan temas tan complejos como el acoso laboral, el complejo mundo de las citas a ciegas, el fracaso artístico, la competitividad, el romper con las tradiciones procurando no traicionar tus orígenes, el amor en todas sus vertientes, el sexo y el tomarse la vida como lo que realmente es: un viaje maravilloso de incierto final que debemos exprimir al máximo de nuestras posibilidades.
Si tuviese que ponerle nota mi puntuación sería de diez. Sin dudarlo.

¡Allora!




viernes, 21 de julio de 2017

SOY UN ESCRITOR COÑAZO




¿Sabéis esos escritores coñazo que aprovechan la mínima ocasión para promocionar sus libros? Pues bien: yo soy uno de ellos.
Sí, soy un escritor coñazo. Lo siento, pero es así.
Al no tener una editorial detrás que haga el trabajo sucio de dar la vara a diestro y siniestro a través de sus redes de promoción para vender los libros de su catálogo, esa labor tan desagradable me corresponde a mí hacerla.
Así que aquí estoy, dispuesto a daros el coñazo con mis libros.
Pero como soy un tío legal y no quiero que nadie se llame a engaño ni que compre a ciegas, os invito a que antes de comprar le echéis un vistazo a los adelantos gratuitos de ambos libros que he puesto a vuestra disposición.
En ambos casos se trata de un muestrario de unas treinta páginas aproximadamente.
Los enlaces para cada volumen son:

ABSURDAMENTE Vol.1 pincha aquí

ABSURDAMENTE Vol.2 pincha aquí




Mis libros tienen una extensión aproximada de unas 150 páginas cada uno (en la versión papel, ya que en la digital dependerá del dispositivo de lectura, la configuración del programa que uséis para leer, el tipo y tamaño de letra, etc).
Ambos contienen una selección escogida de entre 26 y 30 piezas cada uno. Algunas de esas piezas fueron publicadas en el blog entre 2014 y 2016, mientras que otras permanecieron inéditas hasta su inclusión exclusiva en los citados libros.

Los precios en ambos casos son muy asequibles y adaptados a todos los bolsillos:

9,00 euros en la versión papel.
1,99 euros en la versión digital.

Vamos, un regalo, os lo digo yo que he sido y soy comprador habitual de libros y sé lo que cuestan.
Si os fijáis, por lo que cuesta un café podéis obtener uno de mis libros en versión digital para ti, para siempre, para que te acompañe en esos momentos en que te aburres como una ostra, o mientras esperas en la consulta del médico, o en la playa o la piscina —ahora que estamos en pleno verano—, o para esos momentos de paz y tranquilidad en que disfrutas del silencio y la calma en la intimidad de tu cama en los minutos previos a echarte a dormir —yo mismo soy de los que disfrutan de una buena lectura antes de planchar la oreja—.

¿Dónde y cómo podéis comprarlos?
En cualquier tienda Amazon a través del siguiente enlace:

Absurdamente I y II en Amazon pincha aquí


A continuación os mostraré lo que algunos amigos y lectores han dicho de ambos libros.


Josep Mª Panadés
http://jmcuadernodebitacora.blogspot.com.es/ y http://jmretalesdeunavida.blogspot.com.es/

«La lectura de Absurdamente. Antología del absurdo. Vol. 1 ha sido una experiencia de lo más agradable. Jugaba con ventaja, pues ya había tenido, y sigo teniendo, la ocasión de disfrutar del blog de Pedro Fabelo, y ya sabía lo que me iba a encontrar. Aun así, ha merecido la pena la pequeñísima inversión económica que me ha supuesto la adquisición de este libro, pues desde que empiezas a leerlo hasta que llegas a la última página no se le borra a uno la sonrisa. (…) Es un libro ameno, divertido, una perfecta lectura para cualquier persona que tenga un mínimo de sentido del humor. Su lectura te deja con un agradable sabor de boca y una sonrisa en los labios. Y es que Pedro sabe sacarle punta a cualquier cosa cotidiana y hacerla divertida».



«Hola, Pedro. Estoy encantada con tu libro; levanta el ánimo. Si todos viéramos las cosas así, esto sería un mundo mejor, sin duda alguna.
Me había prometido dejarlo para el verano, pero la verdad es que no lo he conseguido. Evadirme de la realidad con la ayuda de tus relatos ha sido la mejor medicina que haya podido tomar, así que ¿cómo no voy a recomendarlo? Es uno de esos libros que no puede faltar en una librería que se precie».


Eva Mercader y Byron

«Después de leer esta primera aventura literaria de mi BUEN AMIGO Pedro Fabelo (tengo la corazonada de que se va a hacer muy rico y famoso), quise demandarle de nuevo. ¿Por qué? A saber: horas perdidas de piscina y playa enganchada a las interesantes historias, reír como una loca en lugares públicos haciendo el ridículo ante toda la parroquia, ¡ah!, y agujetas abdominales por quedarme doblada de la risa durante la lectura. La demanda no prosperó por ser una vaga y una indolente, incapaz de ahorrar un céntimo».



«Esta es la historia de un amor de verano. Del verano de 2015. Paseaba por la playa cuando me encontré a semejante ejemplar tomando el sol. (…) No podré olvidar los ratos que ha compartido conmigo sus historias mientras me relajaba y nos tumbábamos en la cama (para leer, mal pensados). (...)
Con sus historias me ha hecho reír, olvidarme de los problemas, disfrutar de mis vacaciones. Hemos estado juntos muchos días de este verano. Me gustaría que vosotros también conocierais a otro ejemplar idéntico al que yo encontré. Os alegrará la vida, os entretendrá, os fascinará y todo lo que comience por “os” y acabe por “rá”».



«Querido blog de Pedro:
Te escribo brevemente porque creo que debes estar al tanto de los últimos acontecimientos. No hace mucho me he encontrado con tu autor, Pedro Fabelo, en el ciberespacio, y resulta que sus píldoras de Humor absurdo me han ayudado notablemente con mi síndrome de sobreexposición a la realidad, un mal endémico en estos tiempos, como ya habrás notado. Estas píldoras son comprimidos recubiertos de realidad alternativa, cuyo ingrediente principal es la capacidad de reírse de uno mismo y de todas esas cosas que no podemos cambiar. Las tomo como sustituto o complemento de las que se venden aquí en mi país como pan caliente, bajo el nombre comercial de Garombol.
Tu autor, mi estimado blog, dueño de un estilo pulido, su libro y sus píldoras de ficción, que adquirí en formato digital, han mejorado mi condición notablemente con sus narraciones amenas y naturales, buenas aperturas, diálogos hilarantes y desopilantes remates.
Es que Pedro se mueve a sus anchas en el reino de la risa tendiendo al pensamiento profundo que trasciende el mero entretenimiento y siempre regando su sólida narrativa humorística con unas gotas de inteligencia, cultura y lucidez sumamente sanadoras. ¡Una combinación imbatible que te recomiendo!
Un cordial saludo a Pedro, mi sentido agradecimiento por su Absurdamente, Antología del Absurdo Volumen I y en espera del Volumen II, te saluda atentamente desde Buenos Aires, Argentina».



«Estoy de vacaciones relax, con mi silla y mi toalla colocada en la playa. Empiezo “Absurdamente…” Mis amigos me miran con cara extraña debido al estado de placer que manifiesta mi cara. Entre susurros escucho: “¿Llamamos al psiquiatra? Ésta no está bebiendo cerveza y está muy rara”.
Lo que ellos no saben…
Durante mi estado catatónico mental –una contraindicación; lo leí “del tirón”- me he visto en la sala de espera del médico, he comprendido que no hay que aullar a la luna con mal de amores y que la lluvia de estrellas son retazos de una súper, súper orgía -¡Guau!-, que pertenezco a la diversidad porque me encanta el turquesa, que también he vivido lo de Phil en esta vida, que entiendo de políticos y extraterrestres, que el Spam es una mierda… y voy a parar para no destrozarle las ventas al fabricante de letras…todo bajo la apoteósica sensación de descojone que me ha producido su lectura.
Gracias Pedro, gracias mi amado Blog. Ambos me habéis hecho disfrutar».



«Quería haberme regalado el libro de Pedro Fabelo para Reyes, pero no pude resistirme a pedirlo antes. Tampoco he podido resistirme a devorarlo. En cuanto cayó en mis manos y leí la presentación supe que iba a gustarme, y no me equivocaba.
Sus 28 relatos, narrados de forma ágil, entretenida y pulida, están perfectamente construidos, con unos principios intrigantes y finales desternillantes, ambos en sincronía. Calidad literaria en estado puro. Sus cuentos están llenos de lo que normalmente llamamos ironía o sarcasmo… y algo más, algo que el autor define como “humor absurdo”. Para saber de qué hablo, nada mejor que leer la introducción a su obra, aunque permitidme adelantaros algo: no os dejará indiferentes. Se trata de un humor inteligente, ese que, además de dejarte un buen sabor de boca, te lleva a pensar. Y a querer seguir leyendo. Es adictivo, resulta casi imposible dejarlo, siempre te quedas con ganas de más».



«Recuerdo con una sonrisa la primera vez que me encontré con un relato de Pedro Fabelo en su blog ABSURDAMENTE. Me acababa de hacer un esguince de tobillo que me tenía postrada. Mis risotadas levantaron las miradas de los presentes en la habitación. Su texto de "Noche de Reyes", inteligente, irónico y tan divertido, me hizo sentir la necesidad de seguir leyéndole en ésa y el resto de entradas.
Ha sido una verdadera satisfacción ver publicado su libro que espero sea el inicio de una serie. Os animo a leerlo y disfrutar como yo lo he hecho de un escritor apasionante que sin duda le queda mucho por contarnos en clave de humor y en otras. De todas ellas seguro que es y será merecedor de reconocimiento. ¡Que así sea!».



«Cuéntame hija, ¿en qué puedo ayudarte?
Agradecí que se saltase el protocolo para ir directos al grano.
Le cuento, Padre. He comprado un libro que no sé si es obra del Maligno.
¡¡¿El Maligno?!! ¡Ave María Purísima!
Sin pecado concebida —dije yo, por decir algo.
Dime, hija mía, ¿de qué se trata? ¿Maldiciones, brujerías, blasfemias...? —preguntó el sacerdote en tono preocupado.
No, Padre, peor aún. Humor. Y del peor de todos, absurdo.
Pero ¿cómo? ¿No has podido resistir la tentación?
Me ha resultado imposible, Padre. Además, confieso que he seguido leyendo el libro mientras lo esperaba a usted. Lo he acabado del tirón. Y admito que me he reído dentro de la casa del Señor. Se lo puede confirmar aquella señora que tiene las bolitas en la mano y que me mira rarísimo».



«Soy de las que creen ferviente y encarecidamente que en esta vida hay dos tipos de cosas absurdas: las que te sacan una sonrisa, y las que no.
Afortunadamente para mí he tenido la suerte de irme encontrando con cosas que me compensan todo eso que me saca de quicio, y son cosas absurdas que sí te sacan una sonrisa. En concreto, mi último hallazgo ha sido un libro con 28 geniales relatos que hacen apología del humor absurdo y que han provocado que mis carcajadas las haya escuchado hasta el vecino».


Elena Álvarez 
https://nihilomnisveritasest.wordpress.com

«Por motivos de trabajo pospuse durante meses  la lectura de Absurdamente Vol.I hasta que, sin comerlo ni beberlo, cuando finalmente pude ponerme con él, tuvo lugar un efecto domino: En cuanto leí la primera página, todas las demás cayeron una detrás de otra. Entonces, no pude sino preguntarme: ¿Por qué demonios no he leído esto antes? ¡Cuántos dolores de cabeza me hubieran aliviado estas historias!»


Si tenéis alguna consulta o duda que necesitéis que os resuelva o necesitáis que os amplíe información sobre mis libros, por favor, no dudéis en contactar conmigo a través de mi correo:




Un abrazo, y feliz verano.




viernes, 14 de julio de 2017

MI BLOG, COMO SIEMPRE...



Hola, Pedro.
Hola, blog.
¿Todo bien?
Sí. Bien.
¿Seguro?
Seguro.
¿Seguro, seguro?
Sí. Seguro, seguro.
¿Seguro, seguro, seguro?
A ver, ¿qué pasa? ¿A qué viene ese tonito?
¿Qué tonito?
Ese.
¿Este?
Sí. Ese. ¿Estás mosqueado conmigo por algo o qué?
Pues mira, ahora que lo dices: sí, estoy mosqueado contigo.
¡Qué novedad! Y dime, querido blog de mis entretelas, ¿qué he he hecho yo esta vez para haberle causado a usted semejante estado de mosqueamiento, si puede saberse?
Que me haya tenido que enterar por los comentarios de nuestros lectores y amigos que has estado jodido de lumbalgia estos seis últimos meses...
Ah, es por eso.
Pues sí. Es por eso. ¿Es que no merezco que me cuentes lo que te pasa? ¿Acaso no formo parte de tu vida? ¿No pertenezco a tu círculo íntimo?
A ver, por partes. ¿Mereces saber lo que me pasa? Mi respuesta es que no. ¿Formas parte de mi vida? Bueno, a una escala pequeña, minúscula, casi microscópica, supongo que sí, que lo haces, del mismo modo en que forman parte de mi vida mis libros y mis discos y no por ello les cuento lo que me pasa. Y en cuanto a tu tercera pregunta, ¿perteneces a mi círculo íntimo? Rotundamente no.
Vaya. Es bueno saberlo.
Pues ya lo sabes.
Lo has dejado bastante claro.
Además, supongamos —y esto es una mera suposición, así que no te flipes—; como te decía, supongamos que te hubiese contado lo que me pasaba. Sinceramente, no sé cómo ni en qué me habrías ayudado.
Podría haberte puesto en contacto con blogs de medicina.
¿Quién? ¿Tú?
Sí. Yo. ¿Qué pasa?
Creía que sólo visitabas blogs eróticos o pornográficos.
Bueno, sí. Pero también tratan de anatomía, ¿no?
Sí, de “anatomía de Grey”, no te jode.
Mal libro y peor película.
No sabía que hubieses leído el libro.
Ni siquiera lo acabé. Era tan malo que no me podía creer que hubiese logrado vender tantos millones de ejemplares. ¿Soy yo o la peña está muy mal?
Habría mucho que debatir en cuestión de gustos.
Ya. Bueno, ¿y en qué andas metido ahora?
Llevo semanas buscando una buena silla de escritorio.
¿Y?
Pues que no es tan sencillo pillar una como parece.
¿Ah, no? ¿Y eso?
Por mi problema de espalda ha de reunir una serie de requisitos indispensables. Que sea cómoda, ergonómica, giratoria, que me permita ajustar la altura, que tenga reposabrazos; en fin, que no me vale cualquier cosa. Pasarte tantas horas sentado es lo que tiene...
Sí, que se te pone un culo gordísimo.
No, me refería a que la espalda sufre mucho si pasas mucho tiempo sentado.
Sí, ya. Y también se te pone un culo gordísimo.
Y dale. ¿Qué te pasa a ti con mi culo?
A mí nada. Yo sólo digo que tienes un culo...
Gordísimo.
¿Ves como no soy el único? ¿A que tú también te has visto el culo tan gordo que se te ha quedado en estos meses?
Eres un capullo, ¿lo sabes, no?
Sí. Lo sé. Forma parte de mi encanto.
¿Tu encanto? ¡Tú no tienes encanto!
Eso es lo que tú te crees. A ver si te piensas que todos los que se pasan por aquí lo hacen atraídos por las mierdas que escribes.
No, qué va. Vienen a verte a ti.
Pues sí. ¿Y sabes porqué? Porque tengo algo de lo que tú careces: carisma.
¿Ah, sí? ¿Consideras que tienes carisma?
Para dar y regalar.
Sí, ya.
Admítelo. Tengo encanto, chaval.
¿De veras? Uhm, vaya. Pues qué suerte la mía, ¿no? Casi debería estar agradecido a los astros por haber cruzado nuestros destinos.
Pues sí. Deberías.
Y oye, “Mr.Carisma”, ¿sabrías decirme la razón por la que, según las estadísticas del blog, las visitas han bajado tanto en estos meses?
¿Y qué querías? Te has pasado seis meses sin actualizar.
O sea, ¿me estás diciendo que tu “carisma” no ha sido suficiente para mantener el nivel de visitas en los meses en que he estado ausente?
Bueno...yo...
No sé, llámame loco, pero tenía entendido que alguien carismático es alguien perfectamente capaz de atraer la atención y el interés sobre sí mismo independientemente de la aportación de terceros, en este caso, yo y mis “mierdas”.
Sí...ya...claro...ejem...en teoría eso es así...sin embargo...dada la complejidad de Internet, habría que tener en cuenta ciertos factores que...
¡Cierra el pico!
¿Qué?
He dicho que cierres el pico. A ver, capullín, ¿de verdad eres tan altivo que no tienes los santos bemoles de admitir cuando estás equivocado?
¡Yo no estoy equivocado!
Deja de hacer el ridículo, ¿quieres?
Ridículo lo serás tú.
¿En serio? ¿En serio quieres jugar a eso tan infantil del “y tú más”? ¿Es que tienes cinco años?
No. Tengo tres y medio. Casi cuatro.
Lo sé.
No seas condescendiente conmigo.
Y tú no seas tan tocapelotas.
Vale. Lo siento. ¿Amigos?
No. Mejor seguimos como hasta ahora. Yo seguiré siendo un autor en busca de lectores y tú seguirás siendo el blog donde exponer mi trabajo.
Vale. Como quieras.
Y ahora, si me disculpas, he de seguir trabajando en mis “mierdas”.
Está bien. Te dejo trabajar tranquilo.
Eso espero. Y, por favor, no hagas ruido. Necesito silencio absoluto para concentrarme. Tengo mucho trabajo por hacer.
De acuerdo. Oye, antes de irme, ¿puedo decirte una cosa?
Que sea breve.
Celebro que hayas vuelto. Te he echado mucho de menos. Esto no ha sido lo mismo sin ti. Que lo sepas.


En fin, este es mi blog: capaz de lo mejor y lo peor. Sinceramente, hay ocasiones en que quisiera estrangularlo y darle al botón de “eliminar”, pero en otras consigue emocionarme y hacer que desee seguir avanzando en mi continuo aprendizaje por esos mundos blogueros de Steve Jobs.
Decidme, ¿vosotros qué haríais en mi lugar?