viernes, 13 de octubre de 2017

LADRÁNDOLE A LA LUNA



Mi nombre es Denis, y soy un hombre lobo o licántropo.
La palabra licántropo, para el que no lo sepa, tiene su raíz en el término griego lycanthropus, la cual surge de la unión de las palabras lýkos (que significa «lobo») y ánthrōpos (que significa «hombre»).
No obstante, la etimología folclórica —tan chula ella— no duda en ofrecer otro tipo de conexión surgido entre el término licántropo y Licaón, rey de Arcadia, al que Ovidio incluyó en su famoso poema Las metamorfosis.
Las metamorfosis es un poema formado por quince libros en el que Ovidio, mezclando mitología, historia y ciertos chismes recogidos entre su personal de servicio, narra la historia del mundo desde su creación hasta la deificación de Julio César (mes más, mes menos, mes mes).
En el Libro Primero Ovidio narra la historia de Licaón, un rey culto y religioso muy querido por su pueblo por cuanto no dudaba en ofrecer a sus súbditos además del tradicional pan y circo generosas cantidades de chocolate con churros. De él se dice que, movido por sus inquietudes intelectuales, ayudó a su pueblo a abandonar la vida salvaje que habían llevado hasta entonces; como ejemplo baste citar la fea costumbre que tenían los arcadios de tirarse cuescos en las palmas de sus manos para inmediatamente después acabar restregándoselas en la cara a sus cuñados.
Licaón fundó la ciudad de Licosura, una de las más antiguas de Grecia, y en ella hizo construir un suntuoso altar a Zeus, del que era muy devoto.
Ovidio afirma que el fanatismo religioso de Licaón le llevó a realizar sacrificios humanos, al punto de sacrificar día sí y día también a todos los extranjeros que llegasen a su casa, violando así la sagrada ley que prohíbe sacrificar extranjeros los martes, los jueves y los sábados.


(El resto de la entrada estará próximamente disponible en alguno de mis libros).

10 comentarios:

  1. Ingenioso y genial relato Pedro, jajaj. He disfrutado un montón con esta lectura tan divertida. Abrazos.

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    1. Muchas gracias, Marina. : )

      Es mi primer relato en ocho meses y temía haber perdido algo de práctica. Pero se ve que escribir relatos es como montar en bici, que aunque lo dejes por un tiempo nunca se olvida del todo. Celebro que lo hayas disfrutado. Me complace, de veras.

      Un abrazo, Marina.

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  2. Y que empiece a escuchar también a Ricky Martin, ya que lleva un tatuaje con su nombre, digo... No se me ocurre qué otro Ricky puede haber en el mundo que no sea él

    ¡Livin la vida loca!

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    1. Saludos, Julio David.

      ¿Tú crees? Entonces, al final va a ser verdad que se trata de un hombre lobo mariquita. Sus miedos más íntimos se han hecho realidad. Pues nada, que viva la vida loca (y peluda). ; )

      Un abrazo, Julio David.

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  3. Auuuuu, lobo-hombre en París, jeje
    Yo conocí a un tal Dennis, pero lo parió La Unión allá por los ochenta. Era muy majo y cantaba bastante bien.
    Veo que hasta te atreves con la mitología griega y es que a todo le sacas el jugo la mar de bien, caramba.
    Un abrazo de lobezno.

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    1. Saludos, Josep.

      Pues fíjate que no ibas tan desencaminado. Cuando me documentaba para este relato descubrí que el famoso tema de La Unión (temazo, por cierto), se inspiraba en un relato de Boris Vian, quien adjudicaba el nombre de Denis a su protagonista (el hombre lobo parisino). O sea, que como detective privado no tienes precio, amigo Josep. Los de CSI ya están tardando en contar con tus servicios, amigo. : )

      Un abrazo. Aunque, si eres lobezno como dices, mejor nos saludamos con un simple alzamiento de pulgares, no vaya a ser que te emociones y me acabes haciendo trizas la camisa y, por extensión, mi pobre espalda, que la pobre no está para esos disgustos. ; ) Jajajaja

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  4. Ahora sí, ¡bienvenido Pedro! Y tu maravilloso humor.
    Me has hecho reír y reír, ¡qué bueno! El tal Ricky, será un estilo a Resacón en Las Vegas y no digo más, jeje Bueno.. sí, que tu prota se haga a la idea, ;)
    Un besote y feliz tarde.

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    1. ¡Bienhallada, Irene! ; )

      Pues si te he hecho reír, me doy por satisfecho. Provocar una sonrisa con algo que he escrito es una de cosas que mayor satisfacción me producen. Me hace sentir que todo el trabajo y el esfuerzo que hay detrás de cada pieza ha merecido la pena. De verdad, gracias Irene. : )

      Pobre Denis, el recuerdo permanente de ese tatuaje lo trae por la calle de la amargura. Su único consuelo es su desmemoria, y el olor a perfume femenino que emanaba de la bata que se trajo a casa. ; )

      Un besote, Irene; y feliz tarde (y ya que estamos, feliz semana) para ti también. : )

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  5. ¡Que bueno! acabo de leerte y este relato bien hilado con el lobo en Paris, la Mitología Griega y el lobo mariquita es la pera. Me voy a dormir tan a gusto que no se si soñaré esta noche con un lobo hombre peludo. Un abrazo

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    1. Cuidado con lo que sueñas. A lo mejor a tu marido no le hace tanta gracia que susurres el nombre de otro hombre en sueños, aunque sea un hombre lobo. Saludos. ; )

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